lunes, 13 de junio de 2011

Perros desastrozos o Amos desastrozos?

PERROS DESASTROZOS O AMOS DESASTROZOS?

Por: Marcelo Ferretto, Instructor canino profesional, diplomado en sicología canina, criador profesional reconocido por el Kennel Club de Chile.

Prólogo.

SU PERRO ES UN DESASTRE? ROMPE TODO? EFECTUA SUS DEPOSICIONES POR TODAS PARTES? LO LLEVA VOLANDO AL PASEAR?

Mi primera relación con los perros comenzó siendo muy pequeño, alrededor de los 2 años. Mi padre recogió a dos perros callejeros que dormían en las afueras de la Escuela de Carabineros en la calle Antonio Varas.
La guardia los alimentaba y mi padre los acariciaba diariamente cuándo ingresaba a este, su lugar de trabajo, Un día decidió traérselos a casa; Pillín y Bonnie les pusimos. El pillín era un perro blanco con negro y peludo, parecido al pastor australiano y el Bonnie una mezcla de pastor alemán. Jugando con ellos me empecé a dar cuenta que me hacían bastante caso lo cual resultaba bastante inusual ya que sabido es que los niños no tienen una jerarquía definida para los canes. Desde aquellos días supe que tenía un don con los perros y esto siguió pasando con cada mascota que tuve a través de los años. Cuándo entré a la Universidad pensé que mi vocación era ser publicista carrera de la que egresé, después Ingeniería de la cual me titulé, pero nunca me sentí cómodo ejerciéndolas. Un episodio clave que me decidió a convertirme en profesional del adiestramiento,problemas conductuales y crianza de perros, fue mi salida de una importante empresa textil donde ejercía un cargo ejecutivo, obviamente la salida fue en malos términos.
Entonces me dije NUNCA MAS trabajo con gente. (mientras más conozco a la gente más quiero a mi perro).
Ya han pasado 20 años desde eso y mucha agua bajo el puente; buenas y malas experiencias pero experiencias al fin y al cabo y una trayectoria que me ha permitido la osadía de escribir este libro como una forma de, modestamente, orientar a todos los amantes de sus perros que muchas veces no saben como actuar ante las dificultades que les presentas al convivir diariamente con ellos.

Uno de los principales problemas que debemos enfrentar al llevar por primera vez un cachorro a nuestro hogar es el período de adaptación, donde el cachorro muy frecuentemente es sacado violentamente de su hábitat seguro junto a su madre y hermanos y llevado a un ambiente que le es completamente extraño. En este nuevo ambiente, nuestro hogar, es donde se cometen los errores más grandes por parte de la familia humana al exigir al nuevo integrante que se comporte según "nuestras reglas": que no se orine en la alfombra; que no efectúe sus deposiciones fuera de "su cajita" o fuera del papel de diario que le hemos puesto; que no juegue ni rompa nuestras plantas de interior; que no mordisquee nuestros sillones o nuestros muebles; que no mordisquee los cables eléctricos; que no rompa los riegos automáticos; que no haga hoyos en el jardín, etc. Todo esto le es familiar?
Evidentemente no podemos pensar en que un cachorro vendrá con todos estos "hábitos"desde el criadero o que vendrá con estas "buenas costumbres" internalizadas en su cerebro, claro que no. Es nuestra responsabilidad como dueños enseñarlo y educarlo para estos propósitos ya que de lo contrario el perro suele convertirse en unos de los mayores dolores de cabeza que podemos tener, en lugar de transformarse en un compañero que complemente nuestra vida y brinde alegrías y felicidad a nuestro entorno.
La mayoría de los problemas conductuales que presentan los perros son una respuesta a nuestras propias acciones, casi siempre involuntarias: estrés por abandono, conductas sicóticas (morderse la cola, automutilación, golpearse contra el portón), depresión, oposicionismo, agresividad, frustraciones, etc. Lo más común es que no sepamos como enfrentar estas situaciones, caigamos en la desesperación, recurramos a mecanismos de corrección inadecuados y terminemos pensando en regalar a este ser inocente que fue adquirido con el propósito de alegrarnos la vida y no de hacerla insoportable.
Ante este tipo de situaciones , que por lo demás son cada vez más frecuentes, el consejo es no desesperar por que todos estos problemas tienen solución.
Mientras a más temprana edad sea corregida una conducta indeseada será mucho mejor, sin embargo, nuestra experiencia nos indica que perros adultos de más de 8 años inclusive, pueden ser enseñados con refuerzo positivo y el condicionamiento adecuado.

JUGUETES INADECUADOS.

Ha visto cuándo Usted llega a su casa como su perro le mueve la cola y se le acerca con una pelota? De seguro que si. Entonces usted que hace? Si anda de ánimo se la tira lejos un par de veces para que la vaya a buscar y eso sería todo; el perro se queda con las ganas de seguir jugando con usted a quién no ha visto durante todo el día. La consecuencias de esto son muchas, sin embargo la frustración del animal es lo más habitual.
Existen muchos tipos de elementos de juego, siendo la mayoría interactivos, es decir están diseñados para ser usados por Usted y su perro simultáneamente en el juego. Esta es una manera fundamental de establecer vínculos entre Usted y su mascota ya que el haría lo que fuera por usted sin pedir nada a cambio, sólo un poco de atención diaria de su parte.
La mayoría de las personas que son dueños de un perro, lo ven como una figura decorativa u ornamental y muchas veces una molestia. Me pregunto todos los días que sentido tiene tener un perro como mascota si cuando pasa la etapa del simpático cachorro, el animal se convierte en una carga, una molestia, incluso un ser indeseable y termina botado o regalado. En este sentido no dejo de cuestionarme cual es la especie superior, la humana que puede razonar, elegir, analizar, etc. o la canina que es fiel, incondicional, jamás lo abandonaría, lo defendería sin vacilar….
Los juguetes interactivos deben ser utilizados sólo y sólo para jugar con su perro ojala el mayor tiempo posible. Luego de terminado los episodios de juego, deben ser guardados fuera de la vista y el alcance del perro y no ser sacados hasta nuestro próximo episodio lúdico.
Si Usted deja estos elementos de juego interactivos a disposición del perro habiendo jugado al menos en una ocasión antes con el, acarreará solo frustraciones en el animal pues al no encontrar la interacción que espera del juguete, intentará mordisquearlo y terminará rompiéndolo mas temprano que tarde. Como consecuencia usted habrá gastado dinero inútilmente, generando al mismo tiempo conductas indeseadas en su mascota y terminará quejándose de el con palabras como: este perro de m….me tiene aburrido, todo me lo rompe! Pero estimado lector, es el perro el culpable o lo es Usted?
Por otra parte, existen los que he denominado “juguetes” pasivos, distractores o juguetes antidestrozos. Estos funcionan sin la necesidad de interacción entre Usted y el animal y son de muchísima utilidad para aliviar en parte uno de los problemas más serios que he podido apreciar en la relación humano-canino: el estrés por abandono o ansiedad por separación. Esta situación se produce como consecuencia del ritmo de vida frenético que llevamos; salir muy temprano de casa y regresar tarde y cansados a ella. Frecuentemente mientras Usted trabaja, el perro permanece solo en la casa y como ya he mencionado sin más distracciones que elementos de juego inadecuados (interactivos). Siendo así, lógicamente pocas serán las ganas que a usted le quedarán para dedicarle a su perro y por mucho que su animal le mueva la cola, le traiga la pelota e intente llamar su atención, poco será el caso que le hará y muy probablemente el perro termine siendo víctima de la alegría que le causa el verlo regresar a casa y la mayoría de las veces terminará siendo retado o recibiendo una patada por “molestoso”. Que veremos al otro día? Probablemente las consecuencias en nuestro jardín de haber querido satisfacer esta necesidad de vinculación frustrada y los elementos más comunes son la manguera, los bordes de las puertas, los riegos automáticos, su casucha, las plantas, hoyos en el jardín, etc.
Todo esto le es familiar? Nuevamente déjeme preguntarle: quien tiene la culpa? El perro o Usted?
Existen muchos juguetes pasivos y entre mis favoritos están: la campana de goma hueca (kong), una simple botella plástica con un hoyo pequeño en la mitad y con un poco de alimento en su interior, pelotas de goma con sonido, etc. Estos juguetes si le deben ser dejados al perro pero sólo cuándo usted no esté con el como una forma de aliviar su tensión y cambiar su foco de atención sobre los elementos inadecuados hacia los cuales el perro puede descargarse y cambiar este foco de atención por estos elementos que son muchísimo más interesantes para el por utilizar sus sentidos como elementos de atención: el olfato, el sabor y el oído.
No obstante haber comprendido el correcto uso de los elementos antes mencionados, es absolutamente imprescindible que el animal tenga su propio espacio y no permanezca todo el día circulando por el espacio Humano pues este no le pertenece. Si el perro adquiera estas malas costumbres, empezará a sentirse dueño y a adueñarse de un “territorio” ajeno y lógicamente se sentirá con el derecho de hacer lo que le plazca con todo elemento que se encuentre en este territorio. Pensará que los cojines de su terraza le pertenecen y los sacará para morderlos y echarse sobre ellos, los riegos de su jardín serán de las primeras víctimas, así como los hoyos, las plantas y todo aquello que le pueda ser interesante de morder.


Como primera medida para evitar destrozos, debemos organizarle a nuestro perro un esquema conductual y de trabajo con reglas y horarios sumamente claros:
1. Alimentación en su canil
2. Deposiciones en su baño (en su canil alejado de su zona de alimentación)
3. Entrenamiento (no más de 25 minutos intensivos)
4. Juegos (sólo después del entrenamiento)
5. Paseos (ojala unos 30 minutos diarios a buen paso)
6. Reclusión en su canil (por periodos variables según su conducta fuera de el)

Esta secuencia debe ser repetida al menos dos veces por día y ojala participe todo el grupo familiar estableciendo un sistema de turnos. Este ordenamiento es fundamental para establecer las bases jerárquicas en que debe basarse toda relación entre el humano y el perro.
Si el perro se acostumbra a deambular libremente todo el día por toda la casa, pensará equivocadamente que todo aquello que se encuentre dentro de “su territorio” le pertenece y lógicamente se sentirá con el derecho de dar rienda suelta a sus instintos. De este modo Usted ya puede intuir los problemas que se le vendrán encima al permitirle ser el amo y señor de un espacio que no le pertenece pero que el animal no sabe que es así; comenzará a marcar su territorialidad con los orines y las fecas dispersándolas por todas partes, empezará a hacer hoyos por su hermoso y bien cuidado jardín construyéndole gratuitamente un campo de golf, del cual evidentemente Usted no se sentirá muy orgulloso que digamos, tanto como para invitar a sus amigos. Comenzará a mordisquear los riegos automáticos al ver que de ellos proviene un entretenido chorro de agua, entonces cuándo este chorro cese, el animal querrá intentar que este juego se repita y morderá una y otra vez con los consabidos dolores de cabeza que conlleva el cambiarlos reiteradamente.
Otras grandes perjudicadas también por estos juegos de su mascotas, suelen ser sus plantas y arbustos. Créame que el sabor no le es al perro de lo más agradable, pero si el viento mueve las ramitas y el animal se percata, la plantita pasará sin quererlo a ser una especie de juguete interactivo, sobre todo ante una ausencia prolongada suya como ya hemos comentado. Entonces comenzará tímidamente a mordisquearlas, al soltarla se producirá un “efecto resorte” que le devolverá entre comillas, el juego propuesto y este juego cada vez ira subiendo de intensidad hasta terminar con el pobre vegetal disperso por todas partes o incluso sacado de raíz. Existen muchas técnicas para evitar este problema puntual, pero la gente suele recurrir a la mitología urbana para intentar darle solución: ponerle ají, pimienta, espinas. Etc… pero..nada de esto es efectivo; el sabor y el aroma del ají al animal le encanta y en consecuencia mordisqueará el elemento que usted trató de proteger con esta simpática ocurrencia con más ganas aún. Evidentemente el perro se enfermará del estomago pero el destrozo lo hará igual. El caso de la pimienta es igual, el perro terminará estornudando pero la plantita habrá pasado a mejor vida de igual manera. Las espinas terminaran convertidas en un solo palo liso ya que el animal las arrancará una a una, cuando las haya sacado todas , sacará el tallo pelado y volverá a hacer pedazos su hermosa planta.
Dentro de los destrozos y conductas indeseables más frecuentes también podemos destacar el mordisquear y arañar las puertas de su casa, romper los choapinos, tirarse contra los vidrios y dejarlos totalmente embarrados, para que hablar de el periódico y la cuentas, de seguro cuando usted vaya a recoger estos elementos, su perro ya los habrá leído primero, pero al intentar dar vuelta la pagina, sin querer la habrá roto.
Estos problemas con toda seguridad Usted como amante de los canes, los habrá vivido en carne propia por lo menos alguna vez en su vida y estará bastante desesperado intentando buscar soluciones. En este blog pretendemos brindárselas de manera fácil y práctica. (continuará)

1 comentario:

  1. Creo que si el animal es desastroso es por que el amo lo es. Yo aprendí psicología y adiestramiento canino en esta web https://cursos2021.com/c-cursos-de-psicologia-y-adiestramiento-canino-2021 y aprendí que el comportamiento depende de como los eduquemos.

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